La industria salió del pozo y recobró la fuerza en septiembre

Que la industria vive una situación crítica desde hace varios años no es novedad. En 2016 cayó 4,6%, de la mano de la devaluación y los tarifazos, que golpeadon de lleno sobre la demanda agregada. En 2018 volvió a sufrir un bajón de 5% y en 2019 otro de 6,3%, acumulando una contracción de 10,9% en ese bienio. Un golpe tras otro. En ese contexto llegó la pandemia. La industria llegó a operar 41% por debajo de los niveles de marzo del 2018, justo antes del inicio de la interminable sucesión de corridas cambiarias. Hoy está 14,6% debajo de aquel hito.

La recuperación respecto a la prepandemia, casi consumada por completo en septiembre, había sido adelantada por el Gobierno, que desde hace meses viene afirmando que el sector logró superar ese último mazazo. El Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI), del Ministerio de Desarrollo Productivo, había informado mejoras y un nuevo impulso en septiembre, con una variación positiva de 1,2% interanual, a través del Índice Adelantado de Producción Industrial CEP-Cammesa, que usa los datos de consumo energético del sector.

Si bien el Índice había mostrado discrepancias en agosto respecto al Indec, que dio negativo, eso se compensó en septiembre, lo que podría deberse, por ejemplo, a que algunos productos demanden mucha energía durante un mes y terminen de ser producidos (y registrados estadísticamente) en el siguiente.

Había dudas entre privados acerca de lo acertado del pronóstico oficial pero lo cierto es que el  Índice de Producción Industrial manufacturero (IPI) publicado por el Indec confirmó la proyección. Respecto a febrero, la industria sigue 2% abajo, pero los niveles ya son similares.Eso sí: resulta destacable la alta heterogeneidad de situaciones que se observan en los distintos rubros. Un informe de la consultora ACM hizo un interesante repaso: de las 16 divisiones que mide el Indec, diez lograron una mejora interanual. Las que más cayeron fueron Otros equipos de transporte, con una baja de 31,7% interanual, principalmente por el efecto de la cuarentena en la construcción y reparación de buques, embarcaciones y aeronaves; después, Prendas de vestir, cuero y calzado, cayó 21,3%, por las restricciones pandémicas al comercio y la baja en el ingreso de los hogares.

Por su parte, Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear cayó 19,6%, en particular por el ajuste sobre la obra pública y su efecto sobre los asfaltos, y también por la baja en las naftas de 26,4%, traccionada a su vez por los aumentos de precios y por las restricciones a la movilidad. Los textiles cayeron 19,2%, como parte de la cadena de la indumentaria.

Los ganadores

En cambio, Maquinaria y equipo creció 21,2% de la mano de la compra de máquinas del agro y de la demanda de electrodomésticos por parte de las familias. Segundo apareció Muebles y colchones, con una suba de 18% gracias a la demanda interna para los hogares. El tercer puesto fue para Sustancias y productos químicos, con una mejora de 15,2%, gracias a la demanda de la industria del plástico y, justamente, la de colchones.

Menciones aparte para Alimentos y bebidas, que logró una mejora de 6,1%, con buenos desempeños de los pescados y el vino (gracias la mejora de 9% de su demanda interna). Y para Vehículos, automotores, carrocerías, remolques y autopartes, que creció 9,6%, principalmente por el efecto de las expectativas de devaluación, que genera un incremento en las ventas de un producto durable para el que se esperan subas de precio futuras.

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