La minería en Jujuy no se recuperará por completo mientras la pandemia no termine

La pandemia ha afectado la actividad minera en la provincia argentina de Jujuy, que ya es la séptima con mayor número de contagios en el país y una de las que más casos tiene en el noroeste argentino. Esto llevó al gobierno local y a los municipios a reforzar las medidas de prevención, lo que derivó en una caída aún mayor de la producción.

En esta entrevista, el secretario de Minería e Hidrocarburos de Jujuy, Miguel Soler, detalla a BNamericas la situación que está atravesando el sector y las consecuencias de las restricciones aplicadas por la administración de Alberto Fernández.

¿Cómo está impactando el recrudecimiento de la pandemia?

Soler: En lo minero, está todo funcionando a media máquina, porque las empresas no pueden tener capacidad instalada de más de 50% por el coronavirus. Está todo lento, por el tema de la logística para moverse y porque nadie se quiere contagiar ni correr riesgos. Va a ser imposible trabajar al 100% de vuelta hasta tanto no se levante la emergencia sanitaria. Lo que más complicó todo es el incremento en los costos de movimiento, que es un desastre.

 ¿En qué porcentaje aumentaron?

Soler: No tengo el dato preciso, pero fue un incremento al mismo tiempo que hay una baja en la producción. Es todo un tema de tiempo poder subir a trabajar y, después, volver a descansar. El costo de movimiento en sí no es impagable. Lo que pasa es que, con la falta de producción, más todos los gastos que han seguido subiendo, más las retenciones y los problemas con las importaciones, un peso cuenta y está complicando a las empresas.

 ¿En cuánto cayó la producción?

Soler: Va a estar a menos de la mitad de lo registrado en 2019. Comenzaron a hacer repuntes durante el año, pero actualmente está todo de nuevo a media máquina.

 ¿Qué opina de la reducción de retenciones que realizó el gobierno?

Soler: Coincido con lo que dice la Cámara Argentina de Empresarios Mineros [CAEM]. El impacto hasta el día de hoy ha sido muy importante para la minería. Aún queda mucho por hacer y sigue siendo fundamental garantizar un contexto de reglas claras, un marco jurídico receptivo hacia la inversión y el impulso a la competitividad. La gente espera que se saquen las retenciones, porque no estaban y volvieron.

¿Cómo ha impactado las restricciones a la compra de divisas que impuso el Banco Central?

Soler: Le ha pegado feo. Están viendo todos como hacen para referenciar la deuda. Es un desafío, están en eso ahora. Las exploradoras están analizando cómo hacer para importar plata, porque son todas empresas extranjeras. El cepo te pone otra excusa más para no poder avanzar.

Perjudica enormemente porque pega en la parte económica, que es por lo que se hace el negocio. Uno hace minería, aceptando un riesgo, porque entiende el negocio, pero si el riesgo es más alto, deja de ser negocio. Estás enterrando plata y esperas tener una renta. Por eso, no logramos que arranque la actividad y que haya más empresas entrando. De las 1.200 compañías mineras canadienses que hay, tenemos sólo cerca de 50.

 ¿En qué estado están los proyectos de litio?

Está todo lento. No se paró ninguna inversión, pero va todo más despacio. Para comenzar, no se puede tener un campamento ocupado en la misma capacidad que antes. Lo bueno es que hay decisión de seguir invirtiendo. Minera Exar continuó construyendo, luego se frenó un poco por los problemas que tuvo con el COVID, pero está arrancando de nuevo ahora. Sales de Jujuy sigue produciendo a media máquina y está viendo de vuelta para construir la ampliación de la planta, pero está demorado.

¿Cómo sigue la exploración?

Soler: Con empresas nuevas, está menos diez, por el tema de los costos. Las que estaban siguen explorando un poco más, pero las perforaciones están todas paradas. A los contratistas también los ha matado la logística para moverse. La importación de insumos está lenta.

Además, todas están dando vueltas, porque son seis meses que no pueden tener reuniones con las comunidades. Es un impacto negativo, porque para avanzar y hacer una evaluación de impacto ambiental es necesario juntarse con la gente de las comunidades y, actualmente, no hay protocolos para hacerlo. Eso está ralentizando todo el proceso. La cuarentena empezó en marzo y pensábamos que iba a durar un par de semanas o meses. Después, se fue estirando y, ahora, el año está prácticamente perdido, porque ya estamos en octubre y ha estado todo bastante lento.

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