Litio: Buscan que el Proyecto Centenario esté en producción en 2023

Antes de fin de año se haría oficial el reinicio de la construcción de la mina de litio. “Vamos en una dirección totalmente favorable para iniciar nuestro proyecto y estar en producción en 2023”, anticipó el CEO de Eramine Sudamérica, Daniel Chávez Díaz, la empresa subsidiaria de la francesa Eramet a cargo del proyecto de litio Centenario Ratones, de la Puna salteña.

El primer ejecutivo comentó que hay “una alta probabilidad de oficializarse a fin de año” el anuncio sobre el reinicio de la construcción de ese proyecto, que fue suspendida en los primeros meses del año pasado por desbalances financieros de la compañía internacional a lo que luego se sumó el golpe económico de la pandemia del COVID-19.

Si bien se paralizó la construcción, la infraestructura que se llegó a montar en el salar ubicado a 60 kilómetros de Santa Rosa de los Pastos Grandes es grande. Allí funciona una planta piloto de producción de litio, que sirve como centro de entrenamiento para cuando la empresa entre en la etapa comercial.

Para la puesta en funcionamiento de la mina, de la que se calcula una producción anual de 24 mil toneladas de carbonato de litio equivalente, Eramet destinará un total de 600 millones de dólares, de los cuáles ya invirtió 200 millones.

La empresa ya tiene terminado el campamento en el yacimiento con una capacidad para 800 personas, también concluyeron las obras de algunas áreas comunes como el comedor, la sala de entretenimientos y enfermería; y parte de las estructuras del área industrial están listas, como los almacenes y la sala de generadores.

Recurso estratégico

Chávez Díaz se sumó a las críticas que surgieron tras la iniciativa de un sector del oficialismo nacional de declarar al litio como “recurso estratégico”, lo que llevaría a una suerte de nacionalización de ese mineral que en la actualidad su explotación depende de las provincias productoras.

“Todos los intentos internacionales que hay en ese sentido fracasaron”, sostuvo el CEO de Eramine.

Explicó que “ningún proyecto de nacionalización de recursos es atractivo para las inversiones que se necesitan”.

Como ejemplo contó la experiencia de la empresa que dirige y que invierte en la Puna salteña.

“Nos llevó 11 años estar parados donde estamos hoy. Eso da la pauta de que lo único que estás haciendo durante 11 años es invertir dinero. Es muy difícil encontrar empresas nacionales que tengan espaldas suficientes para poder hacer ese tipo de inversiones”, señaló.

Y agregó: “En general la industria minera es de capital intensivo y no recuperas tus inversiones en un par de años, la recuperas en 15 y a veces en 20 años, esto hace que se requiera de inversiones extranjeras y para los capitales extranjeros hablarles de nacionalización no es precisamente amigable”.

Eltribuno.com


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