Minería artesanal: la historia de uno de los mejores cortadores de piedra laja y mármol

Don Segundo Molina es un ejemplo de que jamás hay que bajar los brazos. Tuvo un accidente en una cantera que lo dejó en una silla de ruedas, pero él no se resignó a ese destino, volvió a operarse y ahora está caminando y trabajando de nuevo.

Molina es uno de los ganadores del programa de Asistencia Financiera para la Minería Artesanal, que financia la Provincia a través del Ministerio de Minería. Obtuvo $250.000 de los cuales ya recibió la mitad con lo que compró una cortadora de piedra multidisco que le permitirá cuadruplicar la cantidad metros que corta actualmente con su pequeña cortadora.

«Yo corto piedra laja y mármol con una maquina chiquita y la meta es mejorar la venta y para eso tengo que producir más, por eso la necesidad de comprar una máquina grande para corte que ya la tengo en el taller. Antes cortaba 6 metros diarios y ahora puedo llegar a 30 metros”, contó Molina.

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Cuando le entreguen la segunda parte del subsidio quiere mejorar el taller, un predio que alquiló hace poco y al que debe instalarle electricidad trifásica, entre otras cosas. También necesita un camión para el traslado de la piedra desde la cantera hasta el taller. «En un principio la intención era comprar un montacarga pero con los precios actuales del flete lo urgente es un camión porque es muy caro el flete”, señaló.

El precio del transporte de la piedra hasta su casa, en la Villa Santa Bárbara, significa unos $1.500 y estos viajes los paga dos o tres veces por semana.

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Molina vende la piedra cortada y sin pulir en diferentes medidas pero siempre pensadas para revestimiento, 25 x 25 centímetros. Con la nueva cortadora se abre el panorama ya que podrá cortar desde 30 centímetros por largo libre.

Su principal mercado está en Buenos Aires, Rosario, Comodoro Rivadavia, Tucumán y Chaco. Pero también estuvo exportando piedra a Chile, ventas que se pararon cuando tuvo el accidente. Ahora quiere volver a recuperar ese mercado.

Segundo trabaja con su hijo Fernando Molina y cree que en un mes ya estarán produciendo piedra con la nueva herramienta. «La piedra cortada se usa para revestimiento rústico, hacemos laja, listones de mármol feteado, como lo quiera el cliente”, aseguró.

Los precios son accesibles: la laja irregular cuesta $900 o $1.000 la tonelada, dependiendo de la calidad y los colores; mientras que la misma piedra cortada cuesta $450 el metro cuadrado. Los mármoles, tiene distintos tipos, cuestan unos $650 m2, cortado.

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La vida entre las piedras

Su padrastro trabajó en las canteras y Segundo se crió entre las piedras. Hace 45 años que trabaja en la minería, incluso fue capataz en la cantera Puntilla Blanca. Hace 32 años decidió trabajar por su cuenta y desde hace 17 años alquila la misma cantera a Emilio Graffigna. «Empecé a los ponchazos y ya hace 32 años que estoy en esto pero me costó mucho pagar derecho de piso hasta lograr mis propios clientes”, aseguró.

Hace algunos años rodó por el cerro y cayó de espaldas. Lo operaron pero se le hizo un tumor por una infección en la cuarta vértebra que lo dejó en silla de ruedas. «Estuve un tiempo sin poder caminar hasta que me operó el doctor Barragán en el hospital Rawson. Me dijo que lo mío tenía solución pero que debía poner fe y ganas. Claro que tenía miedo, pero gracias a Dios volví al cerro. De esto hace 3 años, hoy tengo 62”, contó Molina.

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 Segundo se enteró del programa de subsidios del Ministerio de Minería a través de su amigo Tulio del Bono que le avisó. Hizo los talleres, elaboró el proyecto y salió ganador junto a otros 63.

«Creo que este programa es muy bueno, yo llevo 32 años luchándola a pico y pala y es muy buena esta ayuda. Esperemos que se repita. Es muy bueno para nosotros los más chicos, para mejorar la calidad, aumentar puestos de trabajo y crecer uno también”, apuntó Molina.

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