Minería Siglo XXI, construyendo un futuro. Por Marcelo Mena Muñoz

En Argentina, el 7 de mayo de 1813, la Asamblea Constituyente crea la “Ley de Fomento Minero”. A partir de allí, la minería en nuestro país se desarrolla ininterrumpidamente dentro de los marcos legales de la República. En homenaje a éste acontecimiento es que celebramos cada 7 de mayo como el Día de la Minería. Más de 200 años después seguimos celebrando la minería como eje fundamental del desarrollo industrial, tecnológico y económico de nuestro país. Pero al mismo tiempo nos debemos enfrentar al desafío, siempre presente, de pensar la minería del futuro, las nuevas necesidades del sector y de la sociedad toda.

El 2020 nos encuentra atravesando un desafío a escala planetaria, afrontar la pandemia del Covid-19 es una tarea de todos y todas, los trabajadores y las trabajadoras de la minería estamos decididos a encarar esta etapa con determinación y responsabilidad.

Las industrias del mundo crujen, las principales economías se desestabilizan, los mercados caen estrepitosamente, las monedas y commodities se devalúan, las sociedades del siglo XXI se ven inmersas en un escenario que pocos se atrevieron a pensar hace algunos meses atrás. Las y los trabajadores sufren rápidamente las consecuencias que la pandemia va dejando a su paso, no solo las relacionadas a la salud (exposición al virus en los trabajos, sistemas de salud devastados); sino también las económicas (suspensiones, despidos, baja de salarios).

Sin embargo, la minería ofrece un escenario esperanzador. El incremento en el valor de algunos metales (oro en el valor más alto de la última década) puede fortalecer la industria minera y abre perspectivas de nuevas inversiones para su desarrollo. La minería recobra su importancia pública, quedando en evidencia la total dependencia que tenemos de esta industria. Es una de las primeras actividades que fueron declaradas como imprescindibles dentro de la batería de medidas tomadas por el gobierno argentino para enfrentar la pandemia del coronavirus. Al mismo tiempo se preservan los empleos del sector y se mantienen los salarios, a la par que se implementan las medidas sanitarias necesarias para prevenir las infecciones de las y los trabajadores. De esta forma, la minería se instala definitivamente como uno de los sectores que ofrece mayores seguridades a las y los trabajadores, tanto por las condiciones en los lugares de trabajo como así también en la remuneración salarial y la estabilidad laboral.

Lo avanzado en materia minera en argentina es mucho, pero sin dudas insuficiente. Basta comparar la participación de la minería en los distintos productos internos brutos para reafirmar lo dicho anteriormente. En Chile la minería representa el 10% del PBI nacional, en tanto que en Perú alcanzó el 9% en el año anterior. Sin embargo, en nuestro país la minería aporta un 0,6% del PBI, esta diferencia, sobre todo con Chile, no se debe a la falta de minerales en el suelo argentino, sino al lugar asignado a esta actividad dentro de los estados.

De esto se desprende la necesidad de implementar una política estratégica minera a largo plazo que garantice el crecimiento de la actividad, sobre todo teniendo en cuenta los estudios  económicos más recientes que establecen la posibilidad real que la minería alcance, mínimamente, el 5% del PBI argentino en el corto plazo.

Creemos imprescindible avanzar en una nueva Ley Nacional de Minería, que reemplace al obsoleto Código de Minería del año 1886, es imposible seguir pensando la minería desde la perspectiva de hace un siglo y medio. El avance de las tecnologías de explotación minera, la utilización de los minerales en productos tecnológicos modernos, la dependencia casi absoluta de todas las industrias de los productos mineros, son algunos de los tópicos a atender en el desarrollo de la nueva Ley. Además, es necesario avanzar en una plataforma de leyes y reglamentaciones que permitan el normal funcionamiento de la actividad en todo el territorio nacional, consideramos a la minería como actividad esencial y estratégica, por lo tanto no pueden haber legislaciones locales que se contrapongan con las nacionales.

Uno de los puntos débiles que ha tenido la minería en nuestro país es todo lo relacionado al debate sobre contaminación ambiental. Decimos “debate” porque el principal traspié se verifica en la opinión pública y no en un estudio real y a fondo sobre la existencia o no de procesos contaminantes. Los avances tecnológicos de las últimas décadas permiten la posibilidad de extremar medidas de seguridad y minimizar al máximo la generación de residuos u otras formas de contaminación. Al mismo tiempo no se le puede exigir a la minería lo que no se le exige a otras actividades, entendiendo que toda actividad humana trae aparejada una alteración del ambiente:, la exigencia debe estar enfocada en reducir al mínimo ésta alteración y generar mecanismos de control que apunten a la sustentabilidad de la industria.

Una propuesta que tenemos desde el sector es la creación de una agencia nacional de control medio ambiental, que abarque a todas las industrias estableciendo estándares de cumplimiento en la producción, para así poder tener herramientas en el control real de la implicancia de cada sector en las alteraciones medioambientales. Que esté compuesta por todos los sectores de la sociedad involucrados en cada industria, dándole de esta forma un esquema amplio y profundo.

El rol del Estado en la planificación y gestión minera debe ser primordial, la participación accionaria del Estado en las distintas empresas ofrece un camino de desarrollo y garantiza la continuidad de la actividad. La creación de una Empresa Nacional Minera es otro camino que se puede tomar en paralelo para el desarrollo soberano y sustentable. Y no cabe duda alguna, que todo esto será posible en tanto y en cuanto la participación de las y los trabajadores se haga efectiva en toda planificación y posterior desarrollo. El compromiso del trabajador y la trabajadora minera tiene que ser nuestro horizonte en la construcción de una minería de nuevo tipo en la Argentina, a esto nos disponemos a ofrecer todos nuestros esfuerzos.

Por Marcelo Mena Muñoz

Secretario General de la Asociación Sindical del Personal Jerárquico, Profesional y Técnico de la Actividad Minera Argentina (ASIJEMIN).


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