Pacto fiscal: ¿Qué pasará con los impuestos?

El Gobierno recibirá esta semana a una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) y le mostrará el primer plan económico real del Frente de Todos: el Presupuesto 2021, que será sancionado entre el miércoles y jueves -el último día es el más probable- en el Senado. El Ejecutivo también pretende adelantar el combo de reforma tributaria y nuevo Consenso Fiscal que se enviará al Congreso, aunque en la Casa Rosada encuentran resistencias de provincias que, sin distinguir signo político, se unen para una puja que dilata una baterías de leyes que el Ministerio de Economía, que comanda Martín Guzmán, quiere explicar al FMI.

“Siempre quieren un ‘sope’ más”, se quejó un funcionario top del Frente de Todos ante trabas de último momento que encontró Nación a la hora de cerrar el nuevo consenso fiscal. En resumen, el pacto es terminar de destruir el Consenso Fiscal de 2017 que impulsó el macrismo, con el objetivo de frenar aún más la baja de impuestos locales. Eso sí: a pesar de guiños al sector privado, la mayoría de las provincias avala que el Gobierno aumente el peso de impuestos federales en la reforma tributaria. Por ende, una supuesta mayor coparticipación y menor dependencia de la Casa Rosada, que luego responde a la larga con Aportes del Tesoro Nacional (ATN).

La cuenta, que aún no cierra por otras cuestiones -Ámbito Nacional contó, desde el inicio, el detalle de las negociaciones-, espera también la intervención de la pata política del Gobierno. Desde varios distritos apuntan al ministro del Interior, el camporista Eduardo de Pedro. Días atrás, el jefe del oficialismo en Diputados, Máximo Kirchner, no defendió en el recinto el Presupuesto 2021.

El Gobierno repartió meses atrás megamillonarias partidas en la ampliación del Presupuesto 2019 -prorrogado- para hacer frente al coronavirus. También cargó de obras la “planilla de la felicidad” para conseguirle votos a la ley de gastos 2021, que la Cámara alta sancionará con comodidad en las próximas horas. No obstante, algunas ventanas de discusión continúan abiertas, y de allí las rispideces con la reforma tributaria y el consenso fiscal. Es el resultado de la “rosca”, que siempre esquilma -sin fallas ni errores- las arcas nacionales.

Un punto trascendental que la oposición remarcó durante el debate del Presupuesto 2021 fue la no inclusión de partidas para hacer frente al coronavirus, como por ejemplo, el IFE o el ATP. Sí aparecen fondos para la negociación de las eventuales vacunas. Con el calendario electoral que se aproxima, un puñado de legisladores kirchneristas y opositores reconoció a Ámbito que dicha situación obliga a los gobernadores a pelear hasta el último punto de cualquier ley para evitar un agujero de fondos en los próximos meses.

La discusión no se acaba allí, ya que el Congreso espera también la definición de la nueva fórmula jubilatoria. En las próximas horas aparecían novedades concretas en la bicameral que estudia esta cuestión, con un esquema que contemple la evolución de salarios y recursos.

En varios despachos del kirchnerismo ya dan por descontada una combinación de prórroga de sesiones ordinarias y luego una convocatoria a extraordinarias. En general, sólo ocurre la segunda situación, con agenda cerrada y temas definidos por el Ejecutivo.

Un punto quedará pendiente para el fin del período de sesiones ordinarias: ambas Cámaras tendrán que renovar los protocolos de trabajo virtual. Con reapertura en el AMBA y distanciamiento social, se abriría un nuevo foco de conflicto entre el oficialismo y la oposición. Por caso, ya hay legisladores que pretenden instituir las reuniones de comisiones virtuales “in aeternum” para evitar “gastos de viajes, catering, etcétera”.

Ambito.com


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