Por la guerra, se dispara el precio del oro y puede beneficiar a la Argentina

El oro se convirtió en uno de los activos preferidos para guardar valor ante la incertidumbre y volatilidad de los mercados. La invasión rusa a Ucrania generó un fenómeno financiero que se conoce como “flight to quality”. En otras palabras, un movimiento de los inversores hacia opciones más sólidas y seguras. El precio de la onza rompió el techo de los US$2000, a la que sólo se llegó una vez en la historia. Hoy cotiza alrededor de los US$2063 y, según los analistas, seguirá al alza mientras continúe la tensión geopolítica.

Para la Argentina, puede representar una oportunidad para expandir la producción local del metal precioso, ya que cuenta con la novena reserva entre las más grandes del mundo, según la Cámara Argentina de Empresarios Mineros. La explotación generó US$1995 millones en divisas el año pasado, al concentrar el 61% de la exportación de minerales del país (US$3213 millones en total). En segundo lugar, se ubicó la plata, con el 25%, y el litio, con 8%.

En el país hay 10 minas en operación, dos de las cuales se ubican en el top 25 mundial en toneladas de oro, según Metals Focus. Se trata de la de Veladero, en San Juan, y Cerro Moro, en Santa Cruz.

Como en el caso del litio, la mayoría de las empresas que explotan oro en la Argentina provienen de Canadá. Lundin Mining, de Toronto, anunció una inversión de US$4200 millones en noviembre del año pasado para extraer oro y cobre en el departamento de Iglesia, en San Juan.

El acuerdo se firmó con Alberto Fernández y, según estima la compañía, generará US$}700 millones al año cuando empiece a extraerse, en 2026. En 2021, la ganancia bruta de la compañía fue de US$1369,7 millones. En 2020 había sido de US$497,4, según informaron. La diferencia se debe al aumento en el precio de los metales.

De acuerdo con el Gobierno, entre 2020 y 2021 se hicieron 26 anuncios de inversión relacionados con el oro. Diez de ellos estuvieron vinculados a producción, uno a construcción, dos fueron de factibilidad, tres de evaluación económica preliminar y 10 de exploración avanzada. San Juan lideró la promesa de inversión, si se avanza en los acuerdos, por el proyecto de Lundin Mining, llamado “Josemaría”.

Sin embargo, el oro todavía no es la inversión favorita en la Argentina. Captó US$1293 millones en los últimos dos años. El metal precioso se ubica en tercer lugar, detrás del cobre (US$4608,4 millones anunciados) y el litio, también llamado “oro blanco”, con US$3382,5 millones. Las firmas canadienses y chinas son las más interesadas en el desarrollo de la minería en el país.

“Si esta crisis conduce a que los precios se mantengan elevados en el mediano plazo, es posible que se puedan observar mayores niveles de inversión en el sector, especialmente en la etapa de exploración o bien destinados a aumentar la vida útil de los proyectos en producción. También es importante tener en consideración las condiciones a la inversión que presente el país de cara a atraer la inversión”, comentó Franco Mignacco, presidente de CAEM y de la minera Exar S.A.

Sin embargo, admite que los cambios de los últimos días no pueden verse como permanentes y que las decisiones de inversión son de largo plazo, por lo que las empresas radicadas en el país buscarán ver cómo evoluciona el conflicto y la volatilidad. Por este motivo, Mignacco no espera que cambios sustantivos en la producción en el corto plazo.

En el oficialismo, las aguas están divididas respecto al desarrollo de la minería. Un sector del kirchnerismo, encabezado por Carlos Heller, impulsó proyectos para nacionalizar la explotación de los minerales. Por su parte, el Ministerio de Desarrollo Productivo puso en marcha el Sistema de Información Abierta a la Comunidad sobre la Actividad Minera en la Argentina (Siacam) y la Mesa Nacional sobre Minería Abierta a la Comunidad (Memac). Estiman que la actividad podría implicar inversiones por US$20.000 millones en los próximos diez años.

La mafia del oro

Hace casi 30 años, un grupo criminal de guante blanco de siete delincuentes, condenados en 2014, simularon la exportación de inmensos cargamentos de metales preciosos a los Estados Unidos. Allí, fingían ser los compradores de la misma mercadería. Y luego -en la etapa final de la estafa, de nuevo en la Argentina- cobraban un reembolso de impuestos que el Gobierno impulsaba para fomentar las exportaciones.

Con asesoramiento de un funcionario nacional y bajo órdenes de dos financistas activó, entre noviembre de 1993 y enero de 1995, un complejo sistema de estafas contra la Dirección General Impositiva (DGI), de la AFIP. Así, concretaron decenas de engaños y falsificaciones para obtener ganancias ilícitas que alcanzaron al menos los US$19.715.995, según el expediente.

Lanación.com

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