Por la inflación y el dólar cayó el consumo: se espera impacto en la actividad

La inflación y la disparada del dólar ponen un freno al crecimiento. El consumo se resintió en mayo, último mes de baja en los precios. Se espera una aceleración del IPC que frenará la actividad.

Las ventas en supermercados cayeron 0,6% en mayo, último mes en el que la inflación se había desacelerado respecto al pico de marzo, y complica el panorama del consumo para los próximos meses por la aceleración del IPC que comenzó en junio y pegó un nuevo salto en julio. A eso se suma la baja de la inversión productiva, que también está impactada por el salto del dólar y las restricciones para importar, y en combinación pondrán un freno a la actividad económica.

El Indec informó este martes que las ventas en las cadenas de supermercados alcanzaron los $23.000 millones en el quinto mes, que implicó una baja del 0,6% respecto al mismo período del año pasado. Esta fue la segunda merma del año, ya que en marzo había retrocedido 0,1% cuando la inflación había arrojado 6,7% y se esperaba que fuera el pico del año.

Por otro lado, el organismo estadístico indicó que los autoservicios mayoristas vendieron en mayo un total de $4.323 millones, una caída del 0,3% interanual. En este caso se habían registrado retrocesos en enero, febrero y abril de 1,3%, 0% y 0,5%, respectivamente.

El dato preocupante es que en dicho mes la inflación había sido del 5,1%, desacelerando por segunda vez consecutiva desde el 6,7% de marzo, y en junio volvió a acelerarse hasta el 5,3%. En julio, la disparada de la brecha cambiaria luego de la renuncia de Martín Guzmán con el endurecimiento del cepo de acceso a dólares para importar, llevaron los precios a un piso del 7% mensual según las consultoras. Las proyecciones para todo 2022 ya rondan el 90% con riesgos a que pueda ser incluso más alta.

Esta dinámica tiene un impacto en el consumo y la inversión productiva que en el quinto mes cayó 4,6% mensual, que pondrá un freno al crecimiento de la economía este año. Así lo advirtió LCG en un informe reciente: “esperamos que en la segunda mitad del año el comercio comience a resentirse producto de una acumulación de la inflación que será mucho más sensible en el poder adquisitivo. A su vez, el actual clima político no acompaña y demora cualquier proyecto de inversión. De este modo, desde una base algo magra se empezará a erosionar el nivel de actividad”.

Además, la consultora proyectó que 2022 finalizará con un crecimiento del PBI de entre 2% y 2,5%, por debajo del 4% previsto en el Presupuesto y del arrastre estadístico que dejó el año pasado. LCG resaltó que medido diciembre del año pasado contra el próximo, se reflejará una caída del 4% anual. El REM del BCRA había arrojado una estimación del 3,2% de suba en el PBI real, aunque había sido a finales de junio, previo a la disparada del dólar y la crisis política.

En tanto, el FMI mantuvo su proyección de crecimiento para el país en 4% en línea con lo que señala el acuerdo. Pero advirtió que «la situación en Argentina es preocupante. La inflación está desanclada, y la medición año a año a junio está en 64%. Bajar la inflación y generar un ambiente más estable tiene que ser la prioridad absoluta. Las políticas que se pusieron en marcha, si lo van a poder hacer, es algo que todavía está por verse».

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