Salarios, empleo e inflación: cuánto se juega el Gobierno con el Consejo Económico y Social

Por fin, después de largos cabildeos -y pandemia mediante-, el Gobierno lanzará en el mediodía de este viernes el esperado «Consejo Económico y Social». La institución, ideada por el propio Alberto Fernández para el inicio de su gobierno, fue postergada durante el primer año de gestión. La decisión de retomar ahora se debe a la intención de la Casa Rosada por alinear expectativas (favorables) en el año electoral.

Con el mercado cambiario sin las turbulencias de la segunda parte de 2020, y ya sin las expectativas de una devaluación, el Gobierno pretende generar «buena onda» entre los distintos sectores económicos y sociales.

Una pista de lo que más le importa a Fernández la dio el Gobierno durante las últimas dos semanas: la inflación y la característica de la recuperación de la economía tras el año pandémico. Para ponerlo en palabras de Cristina Kirchner, la atención estará puesta en que «el crecimiento no se lo queden tres o cuatro vivos nada más».

Para el Gobierno, el lanzamiento del Consejo será una especie de iniciación formal del año electoral. Quiere dar la idea de un ordenamiento, luego de la sorpresa y el escenario de crisis por la pandemia.

En el acto de este mediodía en el CCK estarán todos los ministros del Gabinete, y también fueron convocados los dirigentes de la Unión Industrial, las centrales obreras (CGT y CTA), movimientos sociales, las universidades, y la comunidad científica.

Una presentación de este tipo intentará reeditar las expectativas favorables del comienzo de ciclo, sobre todo de parte de los empresarios. Luego de los tironeos y los cruces con los distintos sectores -desde la Mesa de Enlace por las retenciones hasta los fabricantes de alimentos, imputados por desabastecer las góndolas de los supermercados-, la idea es sentar a la mesa de negociación a todos.

Desde la Casa Rosada aseguran que la validación del Consejo saldrá por decreto, pero su funcionamiento y directivos deberá aprobarse por una ley del Congreso. Tal lo anticipado por el Presidente, Gustavo Béliz será el titular. Quedará integrado por 25 directivos de los distintos sectores.

Fernández ya aclaró que en ese ámbito no se discutirán paritarias ni precios. «Para eso está el Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil», dijo. Sin embargo, no es antojadizo pensar que el Gobierno se valdrá de la nueva institución para alinear expectativas durante los próximos meses. Justo, en los que coinciden la recuperación de la economía, tras el desplome por la pandemia, con las elecciones de medio término.

En la previa a este lanzamiento, los funcionarios mantuvieron sendos encuentros con los dirigentes sindicales y con varios de los representantes de las empresas líderes.

En esa cumbre de la semana pasada, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, se mostró a favor de «vigorizar el mercado interno y establecer un acuerdo político y social entre todos los sectores».

Durante el encuentro con los ejecutivos, el ministro Guzmán recibió un aplauso generalizado al hacer un diagnóstico del proceso inflacionario.

El objetivo central para este año, expuesto por el equipo económico, es que «el salario le gane a la inflación y tengamos una suba real de los salarios».

Los reclamos de empresarios

Así como el gobierno puso en agenda la desaceleración inflacionaria, a partir de reclamos concretos a los formadores de precios, tanto desde las compañías como desde el sindicalismo existe una corriente de pedidos a los ministros.

Los ejecutivos reclaman por sus costos. Las alimenticias, en particular, vienen pidiendo que les habiliten a aumentar los precios de sus productos, que están regulados desde el inicio de la pandemia.

El Gobierno, en su argumento, dice que es necesario que los salarios le vuelvan a ganar a la inflación para lograr -luego de más de tres años de pérdidas- una recuperación del consumo popular.

Por eso, la promesa a los industriales es que este año no tendrán ajustes en las tarifas de los servicios públicos que vayan más allá de la inflación anual, pensada en un 30% en este 2021.

Sin embargo, hay otro costo sobre el que los empresarios reclaman a viva voz: por un lado, el peso de los impuestos sobre los insumos y también por el constante aumento de los combustibles.

Del otro lado del mostrador, los sindicalistas advierten que este año de recuperación deberá ser también el de los salarios, que perdieron 20% del poder de compra desde 2018, el año en que empezó la crisis con sucesivas devaluaciones.

Con el mercado cambiario sin turbulencias, el Gobierno pretende generar «buena onda» entre los distintos sectores

Para mitigar la situación, el Gobierno se comprometió a llevar al Congreso una reforma en el impuesto a las Ganancias -un antiguo reclamo de la CGT- para que por lo menos un millón de trabajadores deje de pagarlo.

Así como hay una propuesta concreta con el sector del trabajo, la Casa Rosada promueve mesas de diálogos con los empresarios. Luego de los cruces de las últimas dos semanas -con el campo y con las alimenticias-, hay ejecutivos que dudan sobre la intención real de una convocatoria a las negociaciones.

Desde los despachos oficiales sostienen que se vienen semanas muy intensas sobre esa cuestión.

Funcionarios destacaron a iProfesional que la semana que viene habrá reuniones con distintos sectores para negociar acuerdos por precios.

Las industrias de la construcción, los alimentos y la tecnología serán los próximos sectores a los que el Gobierno Nacional convocará para avanzar en la conformación de acuerdos de precios y salarios.

La idea es focalizarse en la formación de los precios en las distintas cadenas de valor. «Para no caer en la simpleza de acuerdos incumplibles en base a obligaciones a las que las empresas no pueden comprometerse, y terminan mal», dice un funcionario del equipo económico.

«Vamos a comenzar con la reunión de la cadena de alimentos, tomando como punto de partida las mesas que ya están conformadas en el Ministerio de Agricultura, entre ellas las que vienen trabajando los casos del trigo y del maíz, y vamos a convocar a toda la cadena de productores de alimentos en Argentina», destacó Matías Kulfas luego de la última reunión de gabinete económico.

En las próximas reuniones, Martín Guzmán intentará convencer a los ejecutivos que la llegada del otoño marcará la consolidación de las «buenas noticias«, que deberían convencer a los agentes económicos de que el escenario será mejor al estipulado en los pronósticos de las consultoras, y también de algunos empresarios líderes.

«Queremos evitar descoordinaciones que se producen en algunos mercados, tener buenas pautas macroeconómicas y sumar acuerdos que van a ser útiles para ayudar a la desinflación», apuntó Kulfas en referencia a las convocatorias que se aproximan.

El desafío está planteado. A partir de hoy se sabrá las posibilidades reales para cumplir esos mandatos.

Iprofesional.com


Related posts