Se dio a conocer otro factor que pesó en la caída de Potasio Río Colorado

Cuando las reglas son claras desde el principio el inversor sabe a lo que viene, pero cuando en el camino se van sumando peticiones los proyectos se distorsionan y en el caso de PRC terminó por hacer caer una de las esperanzas económicas de Mendoza.

Algunos proyectos importantes parecen convertirse en verdaderos emblemas para los mendocinos. Los ven -en muchos casos- como la gran salvación que traer el despegue y la prosperidad que tanto se anhela después de décadas de un panorama económico siempre complicado o ajustado.

En su momento Potasio Río Colorado (PRC) era la esperanza de Malargüe y de todo Mendoza, pero se cayó por una sumatoria de factores. Ayer les comenté el impacto del «factor Carmona», pero eso no fue todo lo que ocurrió, hubo más cuestiones que fueron socavando el sueño, más allá de la caída del precio internacional del potasio.

Cuando se iniciaba el 2009 Río Tinto dejó PRC y se lo vendió a la brasileña Vale, un negocio entre gigantes de la minería mundial. Cuando eso ocurre comienza un proceso que terminó con la creación de lo que se denominó el Fondo de Desarrollo Socio Ambiental, otro de los temas que retrasó la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto.

El fondo en cuestión fue una sorpresa de esas que suele dar la Argentina a los inversores extranjeros, porque -como todos sabemos- una de las cuestiones más criticadas es la falta de seguridad jurídica para las firmas que aún se atreven a invertir en el país y que tienen que enfrentarse a peticiones especiales.

Cuando los brasileños llegaron a hacerse cargo del proyecto, aún con el precio de la tonelada de potasio en su mejor momento, desde el Ejecutivo provincial, y específicamente desde la Secretaría de Ambiente encabezada por Guillermo Carmona, se les pidió un aporte extra, más allá de las regalías y los impuestos considerados en la ley. Ese pedido también dilató la emisión de la DIA y, además, impactó en el desarrollo técnico del proyecto.

Según explicó uno de los especialistas que fue parte del proceso por parte del proyecto, apenas Vale desembarcó le pidieron un porcentaje de la facturación porque consideraban que los aportes establecidos por ley eran muy pocos y la firma debía dar más a la provincia por la explotación del yacimiento.

«El proyecto no se demoró por los pampeanos, se demoró por los mendocinos que llegaron a pedir el 3% de la facturación de Vale. El 3% es una bestialidad de plata si consideramos que los brasileños esperaban ganancias cercanas al 10% de la facturación, cuando el precio del potasio estaba muy alto», comentó la alta fuente consultada por Memo.

La cuestión es que la DIA no se emitió hasta que no se logró un acuerdo que no fue por el 3% de la facturación, sino por el 1%, lo que seguía siendo muchísimo dinero, un monto muy importante que debía pagarse en dólares.

El problema se comenzó a generar cuando el precio del potasio inició la curva descendente. «Para poder tener caja hubo que aumentar la producción. La mina empezó con una producción que iba a ser 1.5 millones de toneladas, después se llevó a 2.4 y después a 4 millones y pico», explicó el experto.

Esos cambios registrados también tuvieron impacto en el costo del proyecto, el cual «iba a ser de dos mil o tres mil millones de dólares, pero en la última etapa se fue a 11.000 millones de dólares». «Tuviste que ir aumentando producción para ir pagando todas estas cosas y encima cuando el precio comenzó a caer ya no era negocio. Entonces Vale dijo chau», relató.

En un negocio como la minería los tiempos son claves, especialmente en un país inestable como la Argentina. Si a las inversiones altas -más que en cualquier otra industria- le sumás que tenés que esperar una DIA durante 32 meses y encima te suman pedidos de dinero, estás poniendo más trabas que facilidades.

Pero eso no fue lo peor, porque una vez que se firmó el acuerdo por el Fondo con Mendoza, Vale comenzó a avanzar con la vía férrea hacia Bahía Blanca y en cada lugar que pasó se encontró con una sorpresa. «Lo que pasó es que cuando después tenías que hacer el ferrocarril llegabas a Río Negro, La Pampa y Buenos Aires y todos te decían cuánto nos vas a dar a nosotros si a Mendoza le diste el 1%», relató el experto que vivió en carne propia lo ocurrido con PRC.

El adelanto del fondo

Tampoco vamos a decir que Vale era un víctima o que nunca enfretaron este tipo de situaciones. Además, con el poder que tiene la minera seguramente no necesita una defensa. De lo que se trata esto es de ir poniendo sobre la mesa cómo los mismos mendocinos -con sus acciones, omisiones o gestiones- se encargaron de poner «palos en la rueda» a un proyecto que iba a ser beneficioso y cuyo destino sigue en una nebulosa.

Cuando se logró el acuerdo para la creación del Fondo la administración provincial de Celso Jaque pidió un adelante de la facturación para obras enfocadas principalmente en Malargüe. Ese anticipo fue de US$12 millones que se depositaron en cuotas en un fideicomiso (un tema para tratar en detalle en una próxima nota).

Desde la empresa consideraron que era un pedido justificado, porque -entre otras cosas- se planteaba la necesidad de mejorar las condiciones de la atención de salud en el departamento del sur provincial para casos de emergencia. Para, por ejemplo, resolver en Malargüe situaciones sanitarias de emergencia que se produjeran en PRC y no perder tiempo valioso ante la necesidad de llevar a alguien a San Rafael.

Según los expertos, el problema no era que Mendoza le diera valor a sus recursos, sino que esta situación apareciera en el medio del proceso, porque eso sumó tiempo que terminó por hacer fracasar el proyecto. Indicaron que con las reglas claras antes de invertir todos los procesos se agilizan y es posible avanzar de acuerdo a la planificación y concretar.

Finalmente ese dinero se fue transfiriendo hasta que el precio del potasio cayó a un nivel en que no era rentable para los brasileños con toda la carga que habían sumado extra a la idea original de lo que compraron a Río Tinto y con la larga espera para conseguir la DIA. De ahí en adelante, la historia conocida, con idas y vueltas que terminaron en un inminente acuerdo para traspasar PRC al Estado mendocino.

Lo que quedó del «factor Carmona»

Después de la nota de Memo publicada ayer algunos exfuncionarios mendocinos confirmaron que no se justificaba una demora de 32 meses para la DIA de PRC, aún con quejas del Coirco.

«Al Coirco no tenías que pedirle permiso, tenías que avisar, porque hay un acta previa que indica que la provincia tenía asignado un volumen (en el caso de Mendoza son 34 metros cúbicos)», dijo un antiguo funcionario provincial.

Además, en el seno del Gobierno recordaron que no fue la única dilación en materia minera que tuvo que ver con el actual presidente del PJ mendocino. La DIA del proyecto San Jorge -que arrancó en 2008- demoró 28 meses en ser emitida. Se inició con Carmona, pero luego el peronista se alejó por diferencias de criterios generadas -supuestamente- por la posición antiminera del timonel peronista.

Así, por ejemplo, lo recuerda una publicación de diario El Sol del 25 de agosto de 2011 en la que Carmona calificó como «una enorme satisfacción» cuando se archivó el proyecto San Jorge.

El mismo diario recordó que en ese momento y «puertas hacia adentro, (Francisco) Pérez y su gente acusaron a Carmona de haber dilatado el tratamiento del expediente de San Jorge y buscar por todos los medios poner trabas a la Declaración de Impacto Ambiental».

Memo.com.ar


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