Tras un abril negro para la industria, se proyecta caída de 25% entre 2018 y 2020

La baja registrada en abril, publicada por el Indec a través del informe del Índice de Producción Industrial (IPI) Manufacturero, no encuentra comparación posible. En abril del 2002, la contracción interanual fue de 15,1%. La baja provocada por el mes de la cuarentena más rígida se montó sobre dos años de puras caídas en la producción fabril. Por eso, al comparar con el mismo mes del 2018 se observa un derrumbe de 40,2%.

El director socio de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, afirmó en su cuenta de Twitter: » Aún descontando una recuperación relativamente rápida en los próximos meses, con la flexibilización progresiva de las restricciones, la caída anual ya está cómoda en zona de 2 dígitos». Consultado por BAE Negocios proyectó: el 2020 tiene una caída base de 15%, que en el mejor de los casos puede ser de 12%. El número está condicionado a que no empeoren las condiciones de la cuarentena. «En el cortísimo plazo, en mayo ya debería ir mejorando muy de a poco respecto al mes anterior«, dijo.

Si semejante número se corrobora, se trataría del peor año desde que existen mediciones oficiales. En el total del 2002 la baja fue de 10,6%. Pero además la gravedad del dato reside en que ese derrumbe se acumula con las otras dos caídas más graves de las últimas décadas: la de 2019, que fue de 6,3% y la de 2018, que fue de 5%. Al acumular lo ocurrido entre 2018 y 2020, la contracción llegaría a 24,3%. Un cuarto de la producción industrial.

Entre los industriales, las proyecciones ya eran malas antes de que el Covid-19 provocara la crisis productiva que apunta a ser de las más grandes de la historia. Ahora empeoraron. El IPI del Indec mostró que mientras que en febrero el 20,8% de ellos esperaba una mejora en el mercado interno para los tres meses siguientes y sólo 31,4% esperaba que empeorara, en abril cambió: el 8,7% proyecta una mejora y el 75,5% espera que la demanda interna disminuya. El 15,8% no espera variaciones. Con todo, el 91,3% de los encuestados por el Indec aguara un escenario igual o peor para mayo-julio.

Desde la consultora LCG afirmaron que la recuperación será mucho más lenta que el derrumbe: «Durante los próximos meses será difícil ver una evolución favorable en el sector industrial. La extensión de la cuarentena durante todo el mes de mayo y probablemente también todo junio en el AMBA prolongó el cierre de locales y la parálisis de varios rubros en una región que concentra gran parte de la producción. Si bien en varias provincias ya hubo apertura parcial, el impacto de la crisis en la demanda y en los ingresos afectaron a un mercado interno que tardará en recuperarse«.

El director del Centro de Estudios de la UIA, Pablo Dragún, sostuvo: «En el rubro alimentos, que venía operando igual que antes de la cuarentena, observamos un empeoramiento en la demanda eléctrica durante mayo. Puede ser porque hubo un sobrestockeo al principio y ahora además bajaron los ingresos. Pero en el resto hay una caída menor a la de abril, siempre mirando la demanda eléctrica de algunas grandes industrias, lo cual es una buena señal. Pero más allá de que se reactiven sectores, hay que ver en qué medida cae la demanda. Algunas industrias no van a tener consumidores«.

Y agregó: «Además, por el lado de la oferta, la verdad es que no se va a volver igual a como se venía antes del parate. Pese a que se produzca un poco más que en la cuarentena, hay mayores costos y menor volumen. Hay más ausentismo y se siguen pagando salarios. El costo del traslado de los trabajadores, el logístico y las medidas de protocolo de la pandemia generan adaptaciones que son necesarias y a la vez muy grandes».

En abril hubo cierta disparidad hacia dentro. Mientras la industria de alimentos y bebidas sólo cayó 1%, otras tuvieron derrumbes extraordinarios. La siderurgia cayó 70%. Si bien las proveedoras de bienes esenciales trabajaron con guardias mínimas, con un nivel de demanda casi nulo, una buena parte se mantuvo cerrada durante el mes. Los vehículos automotores cayeron 100%. Prendas de vestir 78,2%. Calzado 93,4%. Los minerales no metálicos, en una situación similar a la de la siderurgia, y con una baja en la demanda sustancial por el derrumbe de la construcción, cayeron 70,7%. En esa misma dinámica, los productos del metal perdieron 62,8%.

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