Vaca Muerta y la apuesta de las petroleras por el negocio exportador

La paradoja está servida. Tal como anticipó Ámbito Energía en su última edición, la demorada reactivación económica ha traído también como correlato un deterioro en las cifras en torno al consumo de combustible. Sin embargo, la lectura que también hay que hacer -y que marcamos hace dos semanas en este suplemento- es que, debido a esta situación, muchas petroleras (además de Pan American Energy, tradicional jugador en estas áreas) han comenzado a desarrollar el negocio exportador de forma continua. Así es que, además de Chubut (San Jorge), donde una parte de la producción se destina históricamente a la exportación, ahora se suma Neuquén, especialmente la producción en Vaca Muerta, donde llevan exportados más de 850.000 barriles (fuentes de la provincia de Neuquén). El dato es que Neuquén ya exportó prácticamente -o estaría cerca de hacerlo- lo mismo que en todo 2019 (unos 11 millones de barriles, estiman). Solamente en abril, la cifra habría sido de 4,1 millones de barriles según la Secretaría.

Pero también hay algo más: esas solicitudes de exportaciones siguen incrementándose, ya que los 300.000 barriles de petróleo por día que se consumen en el país dejan un margen de hasta 150.000 barriles adicionales diarios que pueden ser exportados, si bien en épocas normales el consumo diario casi duplica lo actualmente demandado.

En el sector apuntan que las empresas que producen y refinan como Axion (PAE, que conduce Marcos Bulgheroni), YPF, Puma Energy y Raizen (que opera las estaciones Shell) no sólo frenaron sus compras adicionales de crudo porque tienen combustible de sobra para vender en el mercado doméstico, sino que los productores como Vista, Exxon y Shell, que bajaron sus ventas para el refino local, se vieron empujados a un incremento de su comercialización al exterior. Como se consignó, Equinor y Shell vienen de exportar 450.000 barriles mientras que Exxon exportó 134.000 barriles. Un dato interesante es lo que ocurre con Vista, que conduce Miguel Galuccio. Mientras en mayo exportó 100.000 metros cúbicos aproximados, en los tres meses siguientes las estimaciones marcan 223.000 metros cúbicos (destino Bahamas), a los que se sumará Brasil en agosto. En total calculan en la compañía que estarán por encima de los 2 millones de barriles.

También se ha mencionado en esta misma columna que otro de los grandes incentivos que ha operado es la reducción (a cero) de los derechos de exportación. Inicialmente los derechos de exportación tenían una gravitación del 12%, pero desde mayo, con la irrupción del “barril criollo” a u$s45, las condiciones cambiaron. La mecánica es simple: si el Brent, que sirve de referencia para la plaza doméstica, cotiza por debajo (o similar) a esa referencia, las retenciones son cero. Pero si se ubica por encima, existe una suerte de escala progresiva, hasta un límite de 8% cuando el valor de referencia es de u$s60 el barril. Hasta ahora, en promedio, las empresas productoras comentan que el negocio les da un barril a u$s37, insuficiente para alentar expectativas de inversión, pero que permite mantener cierta actividad marginal. Por supuesto, las empresas miran con detenimiento lo que pueda ocurrir con el barril criollo, pero también un cúmulo de interrogantes donde se cuenta la posibilidad de importar insumos, acceder a líneas de crédito internacional, como también las medidas de estímulo para que el negocio exportador continúe, entre muchas otras cosas.

Ambito.com


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