
La CGT sale a la calle este jueves contra la reforma laboral en una apuesta por exhibir capacidad de movilización y articular un frente opositor con presencia callejera frente al gobierno de Javier Milei. La central obrera convoca a las 15 horas a Plaza de Mayo y confía en lograr una de las protestas más numerosas del año.
Un frente amplio contra la reforma laboral
La movilización reunirá a un abanico de fuerzas que excede al sindicalismo confederado. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) decretó un paro nacional por 24 horas y marchará desde las 13 horas desde Diagonal Norte y San Martín. Las dos vertientes de la CTA -tanto la de los Trabajadores como la Autónoma- confirmaron su adhesión a la protesta.
El Frente de Izquierda y los gremios del sindicalismo combativo se concentrarán en Avenida de Mayo y 9 de Julio para marchar con columna propia. Las agrupaciones piqueteras nucleadas en la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) -que incluye al Movimiento Evita, Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa- también confirmaron su presencia en la plaza.
Tensión previa y advertencias
La CGT advirtió en la previa a la marcha al gobierno por «provocaciones innecesarias» y exigió garantías para que la movilización transcurra de manera «pacífica, organizada y responsable». El comunicado llegó después de que funcionarios oficiales anunciaran que aplicarán el protocolo antipiquetes durante la protesta.
La advertencia de la central obrera se produjo en un clima de creciente tensión. El lunes pasado, la sede del sindicato del Vidrio fue vandalizada en un episodio que la dirigencia gremial interpretó como una intimidación. El ataque incluyó destrozos en la oficina de Jerónimo y el robo de tres discos rígidos de computadoras, lo que reforzó los temores sobre posibles incidentes durante la marcha.
La CGT decidió reforzar el operativo de seguridad en Plaza de Mayo para minimizar el riesgo de infiltrados que puedan causar disturbios.
La estrategia de doble vía
La movilización forma parte de una estrategia que combina la presión callejera con la rosca parlamentaria. En las reuniones que mantuvieron con diputados de Unión por la Patria, los dirigentes de la CGT acordaron avanzar en una «articulación política y parlamentaria» para frenar la reforma laboral en la Cámara baja.
El triunvirato cegetista considera que el Senado es un escenario complejo, pero confía en poder activar contactos con legisladores vinculados a gobernadores peronistas y al bloque de Provincias Unidas en Diputados. La apuesta es que una movilización masiva este jueves refuerce los argumentos para introducir cambios sustanciales al proyecto en la Cámara baja.
Durante el acto en Plaza de Mayo —previsto para las 16 horas— se leerá un documento crítico del gobierno y hablarán brevemente los tres cotitulares de la central obrera. El mensaje será duro contra la administración libertaria e incluirá una advertencia sobre la continuidad del plan de lucha si el oficialismo avanza con la reforma sin consensos.
La CGT rechaza especialmente la reducción del cálculo indemnizatorio, la ampliación de la jornada laboral hasta 12 horas mediante convenio colectivo, y la extensión de las actividades consideradas esenciales que limitan el derecho a huelga. Para la conducción sindical, el proyecto no representa una modernización sino una precarización que debilita el poder de negociación de los gremios.
Fuente: letrap.com


