Con demasiados frentes y el salario ya ajustado, la Secretaría de Trabajo cedió y homologó dos paritarias clave

Esta semana el gobierno sorprendió al cambiar sutilmente la estrategia frente a los sindicatos enrolados en la CGT. Dos de las principales paritarias del país que, habiendo sido ya acordadas entre sindicatos y cámaras empresarias y cuya homologación la Secretaría de Trabajo dilataba por mandato del Ministerio de Economía, fueron finalmente formalizadas en la cartera conducida por Julio Cordero.

Se trata de los acuerdos sellados por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y Empleados de Comercio (FAECYS). Son sindicatos de peso en términos políticos y de representatividad. El convenio del sindicato que dirige Abel Furlán involucra casi 200 mil trabajadores mientras que el que lidera Armando Cavalieri, a más de un millón. Pero además, dentro de la interna que atraviesa a la CGT, se trata de sindicatos que se encuentran agrupados en dos bandos opuestos.

En el caso de los metalúrgicos, el entendimiento se había producido hace ya casi dos meses y la negativa gubernamental, entre otras medidas, generó una nutrida movilización el 22 de julio en la que el gremio denunció la intransigencia oficial. Unos pocos días antes de la homologación, Cordero ratificó su negativa a avanzar con el trámite administrativo e incluso de tener una reunión con Furlán.

El acuerdo, cuestionado por una cámara minoritaria, implica una suba del 7,6% para el período abril a agosto en cuotas del 3,3%; 1,2%; 1,1% y dos del 1% además de gratificaciones fijas y no remunerativas para cada mes de $ 30 mil en abril y $ 25 mil para los meses siguientes. Así las cosas, más allá de esas cifras, el acuerdo sobrepasa, aunque no por mucho, la pauta fijada por el gobierno y la inflación del período.

El acuerdo de Comercio abarca el segundo semestre. Otorga un 1% por mes y una suma fija mensual de $ 40 mil que se integrará al salario en enero de 2026 y que es cuestionada por el gobierno.

La negativa de la Secretaría de Trabajo formaba parte del relato oficial. En los hechos, esos acuerdos se transformaron en una excepción en tanto otros gremios de peso (UOCRA, Camioneros, Sanidad y UPCN, entre otros) se adaptaron al criterio del Ejecutivo. Un reciente informe de Synopsis muestra que la mayoría de las paritarias cerraron muy por detrás de la suba de precios en el primer semestre, con picos en Ferroviarios (-10,7%), UPCN (-6%), Sanidad (-5,7%), Camioneros (-4,6%) y UOCRA (-4,2%). Según datos del INDEC, el salario privado registrado perdió 1,3% de su poder adquisitivo entre enero y mayo. A la vez,  otras paritarias que rebasaron la pauta oficial, como Bancarios (acompañaron el IPC) o Aceiteros (20% a julio), si bien no fueron homologadas fueron respetadas por las empresas.

Recalculando

Varios analistas señalaron que el gobierno “cedió” a la presión sindical o que la UOM le “torció el brazo”. En rigor, y sin menoscabar la importancia de esos gremios, en el escenario actual, el conflicto con esos sindicatos representaba una excepción con más impacto político que económico. El revés sufrido en el Congreso y el escenario electoral podrían haber inducido al oficialismo a cambiar de rumbo.

Con todo, en ese cambio de rumbo, el gobierno se tomó la licencia de sancionar a la UOM al desconocer una cláusula clave del acuerdo que otorgaba el equivalente al 9% de la suma fija de cada trabajador para el financiamiento de la obra social sindical. A grosso modo, se trata de entre $ 450 y $ 500 millones por mes cuya falta ahora  representa un desafío para el gremio.

Análisis

Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, en diálogo con Tiempo opinó que, en realidad, “no se homologaban las paritarias para ‘marcar la cancha’, no porque estaban fuera de la pauta. Una cosa es lo discursivo y otra lo que pasa en la práctica”.

Detalló que “hay sindicatos que están negociando en ese nivel y que no tienen margen para más, y otros que negocian por encima, como bancarios, que sigue el IPC, y el gobierno no homologa pero a las cámaras que firmaron ni se les ocurre no cumplirlo”.

Oscar Martínez, del Taller de Estudios Laborales (TEL), aclaró que “todavía no se le pudo torcer el brazo al gobierno. Son matices muy leves con relación a las negativas tajantes anteriores. Comercio, más allá de la suma fija, se ajusta a la pauta y en la UOM no homologó las sumas fijas y las dejó en una nebulosa. Queda por ver si las cámaras aceptan. Más que un recule, es un ligero desvío”.

Sobre las razones del giro, Campos indicó que “marzo y abril fueron meses muy complicados para el gobierno. No sabían hasta dónde se le disparaba la inflación y pusieron todos los fierros sobre la mesa para que no escalara. No lo iban a poder lograr ni con Aceiteros, ni con Bancarios o Químicos. Una vez superadas las principales paritarias empezaron a administrar el sistema”.

Martínez aportó que “la cancha está muy embarrada para el gobierno y no le convenía que la UOM siguiera movilizando cuando se abre la etapa electoral. No vale la pena, por tan poco, abrir otro frente de conflicto”. Además, destacó, “no es la primera paritaria que, como caso testigo, pudiera desmadrar todo”.

El daño ya está hecho.

Fuente: tiempoar.com.ar

Scroll al inicio