La comisión de Acuerdos del Senado volvió a reunirse el jueves para analizar la continuidad de Víctor Pesino, el camarista que anuló la cautelar de la CGT contra la reforma laboral de Milei y quiere quedarse en el Poder Judicial hasta los 80 años. El abogado Pablo Gastón Llopart es autor de una de las impugnaciones y cuenta la historia del engaño contra un trabajador despedido en Tres de Febrero, legalmente convalidado por cuestionado juez a lo largo de una década.
“Las demoras de Pesino son inadmisibles, pero también el sentido de sus fallos, que siempre, sin excepción, son contrarios a los intereses de los trabajadores”, le dijo a Buenos Aires/12 Llopart, a la salida de la audiencia donde se trató la continuidad del camarista en el fuero laboral.
Pesino, que ya era cuestionado al interior de ese fuero, ganó repercusión porque falló recientemente contra la cautelar solicitada por la CGT y aceptada por el juez de primera instancia Raúl Ojeda, que suspendía la aplicación de buena parte de la reforma laboral libertaria.
Es el camarista salvó la reforma de Milei justo antes de cumplir los 75 años, edad en que debería jubilarse, pero el gobierno nacional inició los trámites para prolongar su permanencia en el cargo cinco años más.
Este martes hubo audiencia de la comisión de Acuerdos que encabeza el libertario Juan Caros Pagotto para tratar el pliego de Pesino, enviado por el Ejecutivo. El trámite es indispensable para el juez aliado del gobierno, pero recibió impugnaciones de la CGT, la UOM, Judiciales y del abogado Llopart, que arrastra un conflicto con Pesino desde 2016.
Llopart explica que Pesino convalidó un engaño contra un trabajador químico de Tres de Febrero, ignorando un dictamen del fiscal interviniente. Ese año concurrió a su estudio en busca de patrocinio un trabajador de una industria química de Tres de Febrero, Tecnocom, despedido luego de recibir un trasplante renal.
A poco de reincorporarse a sus tareas, el trabajador fue despedido, tras desempeñarse en la empresa por más de 20 años. El abogado de la empresa, Martín Boussard, le pidió que lo acompañara a unas oficinas donde le pagarían su indemnización. Pero según relata el damnificado, fue llevado al Servicio de Conciliación Laboral Obligatoria (SECLO), donde con ardides se le hizo firmar que aceptaba cobrar su indemnización en 24 cuotas.
Boussard se presentó allí como abogado de trabajador despedido, cuando en realidad representaba a Tecnopol. Representado por Llopart, el despedido inició las acciones pidiendo la nulidad del despido, la restitución de su cliente en el puesto laboral y el pago de sumas adeudadas.
El fiscal interviniente dictaminó que Boussard incurrió en doble representación, ya que dijo representar al trabajador cuando en realidad sus honorarios siempre fueron pagados por la empresa. Boussard no pudo aportar una prueba de su supuesto vínculo profesional con el denunciante.
Aún así, Pesino homologó el convenio que tanto Llopart como el fiscal denunciaban como fraudulento. El damnificado tiene actualmente 65 años. Además de trasplantado renal, es paciente oncológico y continúa esperando para cobrar lo que le corresponde. La empresa, por su parte, mudó su domicilio fiscal y legal a la provincia de San Luis para intentar eludir una nueva demanda de Llopart.
En su denuncia, Llopart agrega que Pesino “tiene un récord de 2.700 expedientes acumulados sin resolución y una demora estructural de aproximadamente dos años en el dictado de sentencias, varias veces el plazo legal de 60 días hábiles”.
La desconfianza en las fallos de Pesino y sus motivaciones son tan grandes y extendidas que llevaron al senador Mariano Recalde a a preguntarle si había recibido dinero por alguno de sus fallos, algo muy poco usual en los procesos como el que se desarrolla en el Congreso.
Curiosamente, al responder las observaciones por escrito a Pagotto, Pesino sostuvo que la misma se trataba, en realidad, “de un fallo en particular, donde por un error de transcripción se consignó la palabra válido en vez de inválido”, dando así por bueno el acuerdo en perjuicio del trabajador oriundo de Tres de Febrero.
El camarista agrega que emitió una aclaratoria posterior en la que se repitió el mismo error de transcripción, siempre con los mismos perjudicados e idénticos beneficiarios.
Fuente:www.pagina12.com.ar



