La CGT rechazó la apertura del cabotaje nacional a buques extranjeros

La Confederación General del Trabajo (CGT) expresó un contundente rechazo al proyecto de reforma de la Ley de Cabotaje impulsado por el oficialismo, que fue presentado en el Senado por Patricia Bullrich junto a otros legisladores de La Libertad Avanza. La central obrera reclamó a los senadores que rechacen cualquier iniciativa que habilite la apertura irrestricta del transporte marítimo y fluvial de cargas a buques de bandera extranjera.

La posición quedó formalizada en un comunicado del Consejo Directivo Nacional de la CGT, bajo el título “Por una Argentina libre y soberana, el cabotaje nacional no se entrega”.

En el documento, la organización sindical sostiene que la discusión excede una cuestión de competitividad del transporte y compromete el futuro de la Marina Mercante, la soberanía comercial, la independencia económica y miles de puestos de trabajo argentinos.

El pronunciamiento se conoció en medio del tratamiento parlamentario de la iniciativa, que propone modificar el régimen de cabotaje, la regulación de la Marina Mercante y las condiciones de admisión temporaria. La CGT cuestiona que la incorporación de embarcaciones extranjeras como prestadoras del transporte interno pueda debilitar todavía más a la flota argentina, en lugar de resolver los problemas estructurales de costos y competitividad que enfrenta el sector.

El proyecto tiene como autora a la senadora Carolina Moisés y cuenta con las firmas de Patricia Bullrich y otros legisladores de distintos bloques. Entre sus principales disposiciones contempla que el transporte de cabotaje pueda ser realizado libremente por buques de bandera argentina o extranjera.

La iniciativa establece excepciones para determinadas actividades, entre ellas la pesca, el transporte de combustibles y el remolque de maniobra, que continuarían reservadas a embarcaciones de bandera nacional o con tratamiento de tal.

Como se recordará, hubo una propuesta original impulsada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que tuvo una fuerte resistencia de sectores sindicales y desató un inusitado conflicto cuando pretendió desregular el servicio de practicaje, y un paro de los prácticos dejó a 600 barcos parados en los diferentes puertos argentinos, momento en el que el gobierno debió dar marcha atrás con la reforma.

Industria naval y cadena logística

En su evaluación, la central obrera sostiene que la Marina Mercante ya atraviesa una crisis profunda, agravada por las políticas de desregulación y el desguace de embarcaciones registrados durante la década de 1990. Advierte que una nueva liberalización podría acelerar la pérdida de capacidades estratégicas y comprometer no solamente a los trabajadores embarcados, sino también a la industria naval, los puertos, la cadena logística y las economías regionales.

Uno de los argumentos centrales del documento apunta a la contradicción que, a juicio de la CGT, existe entre la capacidad exportadora del país y la pérdida de medios propios para transportar su producción.

“No se puede resignar el control de nuestras vías navegables ni entregar a intereses extranjeros una actividad fundamental para el desarrollo del país”, plantea la organización sindical.

La CGT también rechaza que la apertura del cabotaje sea presentada como una solución a los problemas de competitividad. En contraposición, propone una política integral que contemple la reducción de las desventajas tributarias y de costos frente a otras banderas, la recuperación de la flota nacional y la generación de condiciones para ampliar la actividad.

Para ello, reclama un esquema de diálogo y consenso entre el Estado, el sector empresario y las organizaciones sindicales, orientado a promover inversiones, empleo de calidad y una Marina Mercante competitiva.

Defensa de la Marina Mercante

Otro de los pasajes más enfáticos del pronunciamiento está dedicado al concepto de soberanía sobre las vías navegables. “Los ríos también son territorio nacional”, remarca la CGT, al sostener que la defensa de la Marina Mercante debe traducirse en decisiones concretas que protejan el trabajo argentino, la independencia económica y el desarrollo federal.

La central también interpela directamente a los integrantes del Senado, a quienes reclama que ejerzan su responsabilidad institucional y rechacen la desregulación del cabotaje. Considera que no se trata de una discusión exclusivamente económica ni de una controversia sectorial, sino de una decisión que puede condicionar el desarrollo de capacidades logísticas propias durante las próximas décadas.

Pedido a los senadores

“No hay lugar para la indiferencia ni para decisiones que hipotequen el futuro del país”, advierte el documento al tiempo que concluye con una definición política sobre el alcance del conflicto: “Defender el cabotaje nacional es defender la Patria. Es defender nuestra soberanía, nuestra industria y el futuro de miles de familias trabajadoras”.

De esta manera, la CGT suma su rechazo institucional a la reforma impulsada desde el oficialismo y traslada la discusión al terreno parlamentario, con un pedido explícito a los senadores para que impidan la apertura del transporte de cabotaje a buques extranjeros; el gobierno busca apoyo de los gobernadores del norte para conseguir los votos necesarios en la Cámara Alta.

Planteo a gobernadores y legisladores

Por su parte, desde el SICONARA salieron a plantear públicamente que los mandatarios provinciales se pronuncien sobre el tema. “Exigimos a los gobernadores, legisladores y demás representantes de los gobiernos provinciales que honren el mandato popular que les fue conferido y asuman su responsabilidad en la defensa de los intereses de la Nación, en lugar de convalidar políticas que entregan nuestra soberanía y destruyen el trabajo argentino”, expresaron en un comunicado.

“Defender el cabotaje nacional es defender nuestros ríos, nuestra Marina Mercante y el derecho a conservar el trabajo de miles de familias arraigadas a lo largo del litoral fluvial”, dijeron desde el gremio de los maquinistas y conductores navales.

“Porque no hay federalismo sin desarrollo, no hay independencia económica sin soberanía y no hay una Argentina verdaderamente libre sin una Marina Mercante Nacional fuerte, al servicio del pueblo y de los intereses de la Patria. El cabotaje nacional no se entrega”, exhortaron.

Fuente:revistapuerto.com.ar

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