Argentina podría comenzar a venderle gas natural a Bolivia desde 2031, después de casi dos décadas en las que el flujo comercial se movió en sentido contrario.
La posibilidad surge de un informe de la comercializadora Alpes Energy, que analiza la caída de la producción boliviana y el crecimiento de la extracción de gas no convencional en el país.
Durante cerca de 20 años, Bolivia fue uno de los proveedores de gas natural de Argentina. Sin embargo, el vínculo comenzó a cambiar con el declive de los yacimientos bolivianos y el avance de Vaca Muerta, que permitió ampliar la producción nacional y reducir la necesidad de importar el combustible.
Los contratos firmes de abastecimiento entre ambos países finalizaron formalmente el 18 de septiembre de 2024. Desde entonces, la Argentina avanzó en el desarrollo de su capacidad para abastecer el mercado interno y explorar nuevos destinos para sus excedente
Según el informe de Alpes Energy, Bolivia alcanzó su máximo nivel de producción de gas en 2014, cuando extrajo 59,6 millones de metros cúbicos diarios.
La tendencia cambió durante los años siguientes. La producción pasó de 56,6 millones de metros cúbicos diarios en 2016 a un promedio proyectado de 26,6 millones para 2026, de acuerdo con las estimaciones de la estatal boliviana YPFB. La caída acumulada sería del 53%.
En paralelo, la Cuenca Neuquina registró un crecimiento sostenido. Entre 2016 y el período comprendido entre enero y julio de 2026, su producción aumentó un 56%, al pasar de 70,7 a 110 millones de metros cúbicos diarios.
El principal motor de esa expansión fue el gas no convencional. Su extracción en la cuenca pasó de 26,4 a 97,7 millones de metros cúbicos diarios y llegó a representar el 89% de la producción total de esa región
Las proyecciones de Alpes Energy indican que la producción boliviana podría descender a 15,3 millones de metros cúbicos diarios en 2031, si no se producen nuevos descubrimientos de gran escala.
Con una demanda interna estimada en unos 14 millones de metros cúbicos diarios, el margen disponible para exportar sería muy reducido. En ese escenario, Bolivia podría necesitar importaciones para cubrir los picos de consumo o responder ante problemas técnicos en el suministro.
El informe estima que, para 2032, la producción promedio anual del país vecino podría quedar por debajo de su demanda interna. De concretarse esa situación, Bolivia pasaría de ser un exportador histórico a convertirse en un comprador neto de gas natural.
Para Argentina, ese cambio abriría una oportunidad comercial para colocar parte de la producción de Vaca Muerta en un mercado cercano
Uno de los factores que permitirían avanzar en ese intercambio es la infraestructura de transporte disponible. La Reversión del Gasoducto Norte permite trasladar hasta 15 millones de metros cúbicos diarios desde el centro del país hacia el Noroeste argentino.
A su vez, el Gasoducto Manuel Belgrano prevé ampliar la capacidad de evacuación de gas desde Tratayén, en Neuquén, hasta La Carlota, en Córdoba, a partir de abril de 2029.
Sin embargo, el informe advierte que la disponibilidad de gas durante todo el año será uno de los principales desafíos. La demanda argentina aumenta durante el invierno, por lo que un eventual contrato de abastecimiento con Bolivia requeriría garantizar suficiente producción, transporte y almacenamiento.
De esta manera, la posibilidad de que Argentina vuelva a exportar gas a Bolivia dependerá tanto de la evolución de la producción del país vecino como de la capacidad argentina para sostener los envíos sin comprometer el abastecimiento interno.
Fuente:www.mendozapost.com


