Hay pocos momentos en que los números fiscales, la política energética y la geopolítica se cruzan con tanta claridad. Esta semana fue uno de ellos para Neuquén. El presidente Javier Milei anunció por X el «súper RIGI» durante el vuelo de regreso desde Los Ángeles y el gobernador Rolando Figueroa puso cifras concretas sobre qué deja el RIGI en las arcas provinciales y el ministro de Energía Gustavo Medele presentaba en Houston un nuevo esquema de regalías diferenciadas por proyecto.

El telón de fondo no es menor: el Brent cerró la semana en torno a los u$s 101 por barril, con una evolución acumulada en 2026 de casi 66%, impulsado por las tensiones militares entre Estados Unidos e Irán en el Estrecho de Ormuz. Algunos cargamentos físicos llegaron a negociarse cerca de los u$s 150 ante la desesperación de importadores asiáticos por conseguir petróleo fuera del Golfo, y el crudo Medanito comenzó a negociarse con premio sobre el Brent, algo históricamente inusual para el petróleo argentino. Para una provincia cuya ecuación fiscal depende en buena medida del precio del crudo, ese dato importa.

Las regalías como columna vertebral

En abril, las regalías hidrocarburíferas representaron el 53% del total de los recursos de la economía neuquina, seguido por la recaudación local de impuestos con el 32% y los recursos de origen nacional con apenas el 16%. En términos concretos, Neuquén obtuvo 303.989 millones de pesos por regalías más canon extraordinario, una suba del 38,3% real respecto de abril del año pasado y del 43,4% frente a marzo.

El salto no es casual. La combinación de mayor producción en Vaca Muerta, el Canal Exportador y la ampliación de redes de transporte hacia el Atlántico viene impactando directamente en los volúmenes y, por ende, en la recaudación. Durante el primer trimestre de 2026, Argentina alcanzó un superávit energético récord superior a los u$s 2.000 millones, con una producción nacional de crudo que llegó a los 890.000 barriles diarios. Neuquén explica la mayor parte de ese número.

El reverso de esa foto son los fondos nacionales. La provincia lleva siete meses consecutivos de caída real en las transferencias automáticas del gobierno nacional: la merma alcanzó el 8,1% en enero, el 7,4% en febrero y el 5,6% en marzo, según confirmó en abril el ministro de Economía provincial, Guillermo Koenig. En ese mismo mes, la tendencia se profundizó a nivel nacional: las transferencias automáticas al conjunto de provincias mostraron una baja real del 3,2% interanual, lo que equivale a 184.000 millones de pesos menos en términos constantes respecto al mismo mes del año pasado.

La diferencia es que Neuquén puede amortiguar ese golpe mejor que casi todas. Las transferencias nacionales representan entre el 18 y el 19% de los ingresos totales provinciales, mientras que el 46% proviene de regalías y el 36% de recaudación propia. A eso se suma que Neuquén no está en la lista de las doce provincias que accedieron a adelantos de coparticipación con una tasa del 15% anual, algo que el gobierno de Figueroa elige subrayar: la provincia no salió a pedir prestado.

El RIGI ya tiene números propios

Esta semana Figueroa puso cifras concretas sobre la mesa. A partir de tres proyectos recientemente presentados bajo el RIGI, el gobernador detalló que Neuquén recibirá 726 millones de dólares en cuatro años en concepto de regalías, 250 millones por Ingresos Brutos y 300 millones adicionales por la participación de Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) en dos de esas concesiones. El total suma 1.300 millones de dólares en cuatro años.

El costo para la provincia por la reducción del Impuesto a las Ganancias que implica el RIGI luce marginal frente a eso: esos tres proyectos le cuestan a Neuquén apenas tres millones y medio de dólares menos de coparticipación del Impuesto a las Ganancias en ese mismo período. Figueroa también adelantó que Chevron le manifestó que va a presentar un RIGI «muy importante» vinculado a Vaca Muerta.

El RIGI aplicado al upstream opera como una pieza que el mercado esperaba para cerrar el círculo entre pozos, transporte y planta de licuefacción. YPF, Eni y la saudí ADNOC estaban entre las empresas que aguardaban ese estímulo, especialmente para el proyecto LNG Argentina, que proyecta 12 millones de toneladas de gas natural licuado por año y requiere unos 800 pozos iniciales en la formación.

Ahora Milei anunció ir un paso más allá: confirmó que prepara una nueva ley de incentivos con beneficios superiores al régimen actual, que apuntaría a sectores que nunca han existido en Argentina y promete crear nuevas empresas en los sectores dinámicos de la economía. La iniciativa todavía no fue enviada formalmente al Congreso, pero el anuncio ya generó expectativa en sectores empresariales y financieros.

Regalías a la carta: la jugada de Neuquén en Houston

El movimiento más novedoso de la semana lo protagonizó Medele. En el stand argentino de la Offshore Technology Conference (OTC), el ministro de Energía neuquino presentó un esquema de regalías diferenciadas que la provincia aplicará en la licitación de 15 áreas de Gas y Petróleo del Neuquén (GyP), con adjudicación prevista para el 19 de agosto.

Las empresas podrán ofertar regalías en una banda de entre 13% y 17% según la productividad del bloque, la cercanía al hub y el tipo de producto que esperen extraer. El régimen vigente partía del 12% fijo para los desarrollos no convencionales. Con la Ley Bases, se abre un tercer esquema: una base del 15% con un diferencial de hasta dos puntos en cualquier dirección.

La lógica detrás del diseño es que no todos los bloques son iguales. «Cada proyecto tiene sus condiciones justas de mercado. No podemos decir que un único tratamiento sirva para toda Vaca Muerta», planteó Medele, y remarcó que la nueva normativa «les da la oportunidad de adecuar regalías e impuestos a la necesidad de cada proyecto». La diferenciación cobra mayor peso en los proyectos de GNL, donde la distancia al hub de distribución y la composición del fluido determinan el costo real de producir el metano que alimenta los trenes de licuefacción.

El barril cambia la ecuación

Neuquén armó su presupuesto 2026 siendo conservadora: la secretaria de Hacienda, Carola Pogliano, tomó como base un precio de 55 dólares boca de pozo, equivalente a un barril de referencia de 63 dólares, lo que implicaba una caída del 23% respecto al presupuesto anterior. El razonamiento era prudente después de lo que pasó en 2025, cuando el promedio anual de venta rondó los 67 dólares contra los 71,5 que la provincia había proyectado, y las regalías petroleras quedaron unos 100.000 millones de pesos por debajo de lo previsto.

Lo que nadie anticipaba era que el conflicto en Medio Oriente iba a empujar el Brent a superar los u$s 100 en las primeras semanas de mayo. «El precio del crudo dejó de responder únicamente a la oferta y demanda y pasó a incorporar una fuerte prima de riesgo geopolítico», advierten especialistas del sector, que estiman que solo el factor Ormuz agrega entre u$s 15 y u$s 25 extra por barril. Esa prima, por ahora, le juega a favor a las arcas neuquinas, aunque el mismo factor que hoy infla el precio puede revertirse tan rápido como una negociación de paz.

Fuente:www.adnsur.com.ar